EL TEMOR A LA MUERTE
- Manuel García
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- 24 abr 2020
- 5 Min. de lectura
EL TEMOR A LA MUERTE
Los humanos inauguramos nuestra historia con una relación de características eternas,[i] continuamos con una relación engañosa[ii], una aseveración falsa[iii], un deseo frustrado y cuyo origen no discernimos[iv], continuamos con comportamientos evasivos y finalmente confrontamos la muerte.
Para los no creyentes, ateos, gnósticos y otros que no “conciben la realidad desde la óptica cristocéntrica”, la historia no es demasiado diferente, la nada del principio, o la eterna materia, la explosión primigenia, la ciega evolución, la sociedad de consumo, la globalización, la economía de mercado y la nada del final. Entropía pura.
Sin embargo, lloramos.[v]
El motivo de nuestro llanto es la pérdida multidimensional que portamos, pérdida originada en la infracción de la ley[vi], en el deseo que nos desrealiza, que nos vacía, que nos deja en falta.
Tenemos un deseo no reconocido de eternidad[vii], queremos que las cosas y las personas no se alejen ni perezcan[viii], no aceptamos ni la idea peor aún la facticidad de la muerte[ix].
Hoy estamos pensando en una amenaza global por un virus, y debido a la cobertura que los medios dan a la situación y su seguimiento a cada momento, hemos concienciado la realidad de la muerte, sin embargo, si miramos el siguiente cuadro, nos daremos cuenta de que la realidad ha sido invisibilizada.

¿Cuánta muerte hay a nuestro alrededor cada día y no la evidenciamos como tal?
Las estadísticas están a disponibilidad del lector en muchos sitios web, éstos nos darán los números, pero ¿qué hay más allá?, ¿acaso no estaba eso determinado desde nuestra aparición?, por lo menos sí desde nuestro nacimiento[x]; cada día nos enredamos, entrelazamos en juegos y actividades tanatofilicas, menospreciamos la vida, pero, no obstante, tememos la muerte.
Muerte, punto de encuentro, de inflexión entre la desesperanza y la esperanza; para los creyentes en Cristo, la muerte es un umbral tras el cual existe una realidad diferente, menos material; para los no creyentes, un muro infranqueable tras el que sigue la nada. Estas dos formas de concebir la muerte construyen también dos tiempos. Dos maneras de vivir. Una se centra en la promesa de un futuro y la otra en las propuestas del presente.
Cuando aceptamos creer la mentira, el “no moriréis”, se nos roba verdad; ahora, la muerte es la única esperanza que tiene el ser humano, cuando no ha tenido un encuentro con la Vida; el finalizar la existencia se perfila como el escape predilecto de quienes, desorientados en la vida, no alcanzaron a escuchar la voz que los llamaba, ni permitieron ser encontrados por quien les buscaba y decidieron reflejar en sí mismos una imagen equivoca, la del gobernante de este mundo, rechazando la Luz que viene de lo alto, la cual ilumina el Camino donde el deseo humano es realizado.
El deseo, se tornó una amenaza porque negamos su realidad e ignoramos su manifestación, sus formas de hablar, pues sus decires se encarnan, toman cuerpo, se somatizan, se disocian, se camuflan en el ser, y al a-parecer demanda, exige, arrebata, aniquila, des-realiza, angustia, neurotiza.
El deseo se disoció, se fracturó en deseo de vida y deseo de muerte, conocido también como pecado, palabra que sobrecoge y de mal gusto. El pecado nos instituye como sujetos del deseo, somos deseados en el Hijo, no se puede realizar el deseo del Padre si no se adhiere a los beneficios del cumplimiento en el Hijo[xi].
La contrapartida a la muerte[xii], es la vida, y está a disposición de quien la quiera, para lo cual, se debe estar dispuesto a creer[xiii], “ Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo
Efesios 2:1-5
Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Romanos 10:8-10
Manuel García.
[i] Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. [ii] Génesis 3:1 Pero la serpiente(A) era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: ¿No comáis de todo árbol del huerto? [iii] Génesis 3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; [iv] Génesis 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella. Isaías 14:13-14 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. [v] Juan 11:35 Jesús lloró. [vi] Génesis 2:17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás [vii] Eclesiastés 3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. [viii] Romanos 8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; [ix] Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, [x] Génesis 3:19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Salmos 104:29 Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo. Eclesiastés 3:20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. [xi] Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. [xii] 1Corintios 15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Oseas 13:14 De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte, yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, [xiii] Juan 10:28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Biblia Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina
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